Soy Silvia, dietista y fundadora de Allys. Después de años probando suplementos que prometían mucho y hacían poco, aprendí a leer las etiquetas con lupa. Te enseño a distinguir una fórmula seria de una que solo vende marketing.
1. Mira la cantidad por dosis, no por bote
Muchas marcas presumen de ingredientes, pero en cantidades ridículas (lo que se llama fairy dusting). Lo que importa es cuántos miligramos de cada activo tomas de verdad en la dosis diaria.
2. Busca la actividad, no solo el peso
En las enzimas, los miligramos no lo dicen todo: cuenta su actividad (GDU en la bromelaína, GALU en la alfa-galactosidasa…). Dos productos con los mismos mg pueden rendir muy distinto.
3. Desconfía de las listas eternas
Una etiqueta con treinta ingredientes suele esconder dosis simbólicas de cada uno. Prefiero pocos activos bien dosificados que una lista decorativa.
4. Lee los excipientes y los sellos
Rellenos, colorantes, tipo de cápsula (¿vegetal?), procesos (irradiación), origen… La letra pequeña dice mucho de una marca.
5. Fíjate en los extractos estandarizados
«Extracto de jengibre 200 mg» no es lo mismo que «extracto estandarizado al 5% de gingeroles». La estandarización asegura una cantidad conocida del compuesto activo.
Con esta mirada crítica formulé ALLYS AIR: seis activos en dosis reales, con actividad de verdad y cero relleno. Una etiqueta honesta es el primer signo de que un producto va en serio.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.


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